Estando de vacaciones hace unos meses, me di cuenta de que Jorge Cavazos, autor de Caballo Negro, se encontraba en medio de una discusión con alguien sobre el tema de los webcómics versus el cómic tradicional. Le pregunté de qué se trataba y me mandó el link a una twittpic en la que aparecía tooodo el debate hasta ese momento con gente del conocido Estudio Ka-Boom. Lo leí con calma hasta que me perdieron. Posts larguísimos, posturas inamovibles. Vi a Jorge muy bien, con muy buenos argumentos, pero ni por él me pude quedar a ver toda la discusión. “Tú haces uno de los webcómics más chingones de este país. ¿Qué te importa lo que crean ellos?”.
Lo que se fue volviendo evidente durante el debate es el franco mesianismo de Oscar González Loyo: él marca la línea, él palomea y tacha, él propone la agenda, él siempre tiene la razón, él otorga validez, él descalifica y descarta. Y sobre todo, niega que esté haciendo todo eso. Por eso es difícil entrar en esta discusión, pues de antemano es evidente que se discute con una pared. Ante los cuestionamientos, siempre tiene una respuesta favorable a sí mismo. Uno de sus últimos recursos ha sido sacar a relucir su currículum. Como un licenciado, pues. Esa reacción me recordó a Tony, el arcaico y patético caricaturista de la Lucha Libre, a quien no le da pena recordarle a quien se deje que él es el caricaturista que sale en las luchas. Desde hace años, en el gremio se sabe, se comenta y hasta se hacen chistes sobre la cualidad sectaria de Ka-Boom: Oscar es el líder, tiene sus seguidores y continuadores quienes cierran filas a su alrededor, y como todo miembro de una secta, tienen el cerebro lavado. Pero, ya saben, no es cierto.
En mi post anterior comenté que puedo vivir sin noticias suyas. Y así es. ¿Para qué entrarle al tema si además los muchos comentarios en su blog y en el de Nathaniel Hornblower han nutrido de distintas formas la discusión? Pues porque aunque en primer plano se está discutiendo a un dibujante de cómics, de fondo el tema es el cómic mexicano en sí. Me llamó mucho la atención que de acuerdo a las ideas que expresa, de un manotazo y desde su pedestal, echa para afuera a muchos comiqueros que también están/estamos haciendo nuestro trabajo.
Y sin embargo, nadie necesita que un autor que, según me dicen, fue relevante hace dos décadas, le venga a dar permiso para dibujar y publicar. Ni cómo hacerlo. No todos quieren ser el próximo Humberto Ramos. Hay a quien le caga Édgar Clément. A otros les da hueva José Quintero y otros lo adoran. Muchos creemos que en su aparente sencillez, Jis hace unos de los mejores cómics y chistes gráficos de México. A mí me encantan las portadas de Oscar Bazaldúa. Habrá quien tenga en mente dibujar solo bolitas y palitos. Existen seguidores de Oscar González Loyo y hay a quien sus monos nos parecen ridículos. Yo no espero que OGL deje de hacer lo que hace. Al final del día, yo ya crecí y no creo pertenecer a su target. Y espero que los moneros, webcomiqueros, ilustradores y demás, no dejen de producir sólo porque el señor opina que dibujan feo, o que no conocen la industria. Es la opinión de un dibujante de la vieja guardia, y la vieja guardia suele anquilosarse y lanzar diatribas desde su mecedora.

Who farted?
El abanico es amplísimo como para concentrarse en un solo dibujante. Da mucha risa que se crea que si uno critica a alguien, es por envidia. Vamos, seamos serios, ¿en verdad se creen eso? Restémosle crema a nuestros tacos. No mamemos. Tenemos la piel muy delgadita. Qué tal el anónimo que escribió en el blog de Nathaniel H. lo siguiente: “¿Troll O jotito ardido? Estás pa’l pito! VALES PURA PINCHE VERGA!!”. A mí también ya me llegó mi karmafan, quien me explicó que:
un “Nerds” domina el mundo con su tecnología…
…no se rían, así lo puso. Lo malo es que no entiende cómo funciona la “tecnología” de un blog, y me comentó eso en el primer post de mi blog, no en el que habla de OGL. Den click aquí si quieren (SI QUIEREN) leer su comment. Luego de leerlo, pensé: “pobre güey, trataba de defenderse y de defender a su ídolo y nomás me dio la razón”. De una vez les aviso: en nombre de una supuesta tolerancia, muchos se callan sus opiniones. Lo que opino de los lectores de OGL es lo que puse en mi post anterior. Y habla del trabajo de los Ka-Chunes, which is definitely not my cup of tea. ¿Ofendí a alguien? Bueno, ni modo.
Aunque a veces he entrado a comentar en el blog de Nathaniel H., no lo hago muy seguido. En general lo hago para echar desmadre. ¿Por qué? Porque lo que ha pasado con su blog es casi lo mismo que sucede en el de OGL: comentamos a favor sus cuates (bueno, en el de Chafatrón Sr. hasta sus familiares). No es sano chuparse los pitos entre amigos, amigos. Ni olernos los pedos. Comics are eating themselves. Lo muy malo es que a veces entre el bando que apoyo hay gente que opina igual que el anónimo que mencioné arriba, con sus faltotas de ortografía e ideas apresuradas,viscerales. Buh. Todo esto le resta seriedad al tema. PERO no pretendo que dejen de comentar. ¿Quién chingados soy yo para poner reglas? (Eh, sí, soy un mamón. Además, entré al blog de OGL a decirle que no se dice “en base a”, pero hasta donde me quedé, no subió mi comentario; obvio, si no le gusta la crítica)
Mi post anterior mereció la siguiente observación de parte de OGL:
Para que vean cómo se expresa de mis lectores, como fue “incluído” (sic) en el medio y sus gustos personales con los cuales quiere certificar un estilo. Aquí es respetable lo que dice sobre su opinión de Karmatrón, pero en lo que no estoy de acuerdo es como (sic) se expresa de mis lectores.
Oscar, tus lectores deberían de saber defenderse solitos, no seas paternalista. Sabes que la cosa es contigo. Ahora, si estás leyendo esto, ¿qué onda, esta vez sí vas a comentar sobre tu muy descarado plagio de los Transformers en los ya muy rebasados años ochenta? ¿Por qué has hecho chambas para Los Simpson (no “Los Simpsons”, como les llamas tú) si ellos hacen parodias de productos y personajes de la cultura pop, cuando tú a la primer parodia que te hacen a ti y a tus lemmings saltas a amenazar con demandas legales?
Preguntas para consultar con la almohada:
1. ¿No es válido criticar a la audiencia de un tipo de cómic? ¿Por qué?
2. ¿Descalificar a quien critica sí aporta algo?
3. ¿El cómic necesita un guía que lo lleve a su idea de lo bueno?
4. ¿La creación de un Instituto Mexicano del Cómic le serviría de algo al cómic mexicano?
Y ya, fin. Para mí, el tema ya se agotó. Hay que dibujar cómics. Los temas retros son para los blogs retro.