El Gremio (Parte 1)

October 11, 2010

Cindy la Regia recibe a los visitantes al Centro Cultural España. A propósito, aquí pueden leer la entrevista que le realicé a su creador, Ricardo Cucamonga.

Cindy La Regia dando la bienvenida a los visitantes

No estoy seguro de cuándo vayan a publicar mi crónica-crítica de “Del Paquín al webcómic. Los caminos de la historieta mexicana”, pero en esta serie de posts hablaré un poco de ella y de lo que a sucedido a su alrededor.

Primero: los personajes de las mamparas están fabulosos. Yo quiero que me regalen este, cuando desmonten la expo:

¡Fantomas!

Del Santo al Patas, francamente prefiero al Patas

Algunas fotos de las reproducciones digitales de las portadas y la página de interiores que Luis Gantús eligió para exponer.

Esta portada en particular es alucinante:

¡VideoRisa!

Algunas revistas originales, dentro de cápsulas de vidrio:

#enemiguismo

Mientras aquí el ejemplar de Aníbal 5 se encuentra abajo de otras revistas, en el Museo Carrillo Gil, a propósito del Gabinete Gráfico de Jodorowsky, se exhiben varios ejemplares originales. Cuestión de enfoques e intereses.

Además, Limbo, gran fanzine noventero.

El webcómic, en pantallas.

Aquí, Patote, de Juanele:

Y acá, unas tiras de Zirta:

Me explicaba Gantús que, debido a la disparidad de formatos de los webcomiqueros, fue difícil ubicar nuestro trabajo.Aún así creo que con una mejor edición de los videos donde se muestran los webcómics, se podría haber apreciado mejor el trabajo.

La expo está formidable, aunque es muy breve. Se impone una muestra más grande del panorama del cómic mexicano. Una que incluya fanzines, cómics que han aparecido en revistas no especializadas en cómic, así como en periódicos. Una que incluya a los muchos autores que nunca aparecen en antologías ni son convocados a las expos, es decir, el under.

Un detalle que me pareció lamentable: elegir Parchís como la obra más representativa de Óscar González Loyo y dejar un ejemplar de Karmatrón en una de las cajas de vidrio, debajo de otros cómics. Es obvia la intención. La expo es mucho más importante que las broncas internas. Alfinal, el detalle deja a la expo como igual de sectaria que el mismo estudio Ka-Boom!.

En el siguiente post: la conferencia de Cucamonga, Jorge Cavazos y Maritza Campos.


El Toluco

September 26, 2010

Hace unas semanas, publiqué una crónica en Milenio Diario sobre una marisquería muy singular que encontré en Tonatico, EdoMex. El texto, como pueden ver en el link, lo titulé “La Capilla Sixtina de los Diablos Rojos”, debido a los fabulosos rótulos que tiene en sus techos. Nomás chequen:

La fachada del local

Desafortunadamente para el texto, en el periódico subieron la foto donde aparece Don Toluco, el dueño del local. Está ok, y de hecho el señor quedó encantado de salir en el periódico, pero lo más interesante era ver las pinturas. Sobre todo, el escudo del Toluca que se forma con los cuatro páneles del techo.  Creo que el texto pierde mucho sentido con ese detalle. En fin.

Bueno, apenas volvimos a ir a comer al local durante el puente del 15 de septiembre, y Don Esteban me contó que luego de que salió mi artículo,  y después de que varios conocidos le llevaron las nuevas de que había salido en las news, cayeron al local un reportero y un fotógrafo de El Metro, para entrevistarlo. “Es que es la competencia”, le explicaron. Si alguien tiene el número en el que salió ese reportaje, rólelo, pliz.

Cuando llegamos al restaurante, me dijo: “pinche Jorgito, me metiste en problemas”. Se refiere a lo que publiqué en la parte final del texto, en donde menciona que él se lleva bien con todo el mundo, menos con el Presidente Municipal de Tonatico. Fue lo único que quise escribir al respecto, pero la historia es un mierdero político. Sólo contaré un detalle: cuando candidato, el panista le prometió puestos a él y a sus amigos en su gabinete a cambio de apoyo y hasta le firmó un papel. Resulta que el político utilizó otra firma y el trato quedó invalidado. Don Esteban, además de preparar muy buenos mariscos, se dedica a movilizar gente, así que todo es un pleito más entre personajes clásicos de nuestra cultura priista.

Lo mejor siguen siendo sus magníficos platillos y las bebidas que inventa. Don Esteban nos preguntó qué era eso de la Capilla Sixtina. “Ah, pos no sé qué chingados sea eso, pero está bien”, me dijo. Eso es todo, chingaos.


Vagaciones

July 28, 2010

No, no me fui de vacaciones a algún CERESO ni tampoco es como que me hayan dado licencia para salir a matar.

Como casi siempre, me fui unos días a vacacionar al EdoMex, y este es el campo militar que se construye allí:

Por el camino de terracería iban saliendo las cuadrillas de peones. Nunca había visto tantos, era alucinante. Muchísimos albañiles para construir este monstruo. Se nota la influencia del narco y que el poder, en unos años, se concentrará en el EdoMex.

Pasamos por un pueblo que se dedica a la producción de carne de cerdo. Puestos y más puestos de carnitas y locales y más locales de venta de carne y embutidos. De paso, encontré el salón de fiestas donde festejaré mi retiro. Un bello ejemplo de arquitectura en el más acabado estilo Durazo Tardío.

Y al llegar a nuestro cuarto, esta visión espeluznante:

Que resultó ser un alacrán muerto.

Regresé al DF un par de días para a) grabar la primer entrega de Zombie, la cual pueden escuchar acá, y b) poner música en un antrillo. Regresé al pueblo y puse mi Sonido propio:

Este post rápido puede complementarse leyendo este otro viejo post.


Monsi

July 2, 2010

Ilustración publicada en Milenio Diario

De veras que ya parezco fan. Ya me ha tocado retratar a Carlos Monsiváis en cuatro ocasiones.

Esta ilustración de arriba es una elaboración a partir de la foto que pueden ver en la siguiente nota, de un Carlos Monsiváis joven. Por eso aparece sentado en la calle,con un libro en las manos aunque con un cómic adentro. A ver si pueden ver de quién es el cómic.

Ilustración publicada en Milenio Semanal

Esta otra ilustración fue un ensayo rápido que hice antes que la anterior. También se trataba de retratar al joven Monsi. El concepto aquí es como un retrato de anuario escolar. Las dos pruebas eran para ilustrar la portada de un libro de ensayos sobre el escritor en el que, supuestamente, el tema central era Monsiváis como joven. Ninguna de las dos pruebas pasaron la ídem, y al final realicé un retrato más convencional y reconocible:

Portada del libro "La conciencia imprescindible"

Apenas ayer que fui a El Péndulo vi que, además de los libros escritos por Monsi, en las mesas están poniendo este libro.

¿Qué habrá pensado Monsiváis al ver mi retrato?

Las dos pruebas originales acabaron publicadas a propósito de su muerte. Una, en un texto de Rafael Tonatiuh en Milenio Diario, y la otra en la columna de Jairo calixto en Milenio Semanal.

Justamente, hace tiempo ya había realizado una ilustración de Monsi para Jairo:

Publicada en Milenio Semanal

Creo que las cuatro representan bien diferentes facetas de Monsi. Esta última -que es la primera- tiene una referencia más que obvia: la relación entre Monsi y Gabriel Vargas.

Quería llegar a este punto para hablar de por qué durante muchos años no leí La Familia Burrón.

Mi papá compraba la revista cada semana y toda la familia nos la echábamos, hasta que se nos hizo demasiado cara y ya nadie la siguió comprando. En ese lapso la historieta se volvió uno de los estandartes de la cultura popular que los intelectuales y la izquierda han enarbolado como parte de sus causas. Cuando abandoné mi lectura diaria de La Jornada -en parte porque me dicuenta de sus maniqueísmos, de lo convenenciera que es la izquierda, de lo esquemático y aprisionador que puede ser poseer una ideología, pasé de sus productos culturales. Aunque a veces me compraba algún tomo recopilatorio de El Chahuistle, tardé en reconciliarme con sólo algunos ejemplos de esa producción cultural izquierdosa. (Para ampliar un poco mi opinión al respecto, pueden leer acá un post mío sobre Rius y la ideología izquierdista)

Los Burrón, en corto, me parecían odiosos.

Hasta que comencé a comprar los tomos de Editorial Porrúa. Redescubrí el valor del trabajo de Gabriel Vargas:su glorioso uso del lenguaje, lo bien que sabía retratar a la gente que habita las vecindades y los barrios bajos del D. F., su gran sentido del humor y la claridad y facilidad que poseía para comunicar(se). Cuando falleció, escribí una especie de esquela estilo Burrón para Milenio, haciendo uso de sólo algunas de las expresiones y palabras que usaban sus personajes en las páginas de la historieta. Una delicia.

Conclusión: me volvió a gustar la Burrón. Hay que quitarle la paja progresista que se le ha echado encima. Los intelectuales se han apropiado de ella por estrategia, porque:

cultura popular = validación y reconocimiento

Lo muy bueno es que no exista un canon. Hay opiniones divergentes y hay a quien sí le gusta el trabajo de Gabriel Vargas y hay a quien no. Lo mismo pasa con Monsi, aunque luego de su muerte pocos se hayan atrevido a no hablar mal de él, sino a decir las cosas como son. Esto no es un partenón. Les recomiendo por lo menos algunas lecturas: el post de Gantús y el de Bef sobre Gabriel Vargas; así como el texto de Rogelio Villarreal sobre López Obrador y Monsiváis.


La Familia Burrón y Woody Allen conocen a los extraterrestres

June 20, 2010

Recuerdo cuando tenía un blog en el que posteaba con mucha regularidad. Claro, tenía mucho menos trabajo y, también, una hija menos. En fin, trataré de mantener, ahora sí, con vida este blogcillo.

Pues resulta que hace unos meses reseñé el siguiente libro para el suplemento El Ángel, de Reforma:

El review lo pueden leer acá.

En el libro viene esta historia relacionada con los extraterrestres:

Es curioso cómo hasta en una aventura marciana, el personaje de Woody se mantiene en esa tendencia psicoanalizante y centrada en sí mismo. El humor de Woody Allen -y el humor relacionado con él, que no es lo mismo, aunque casi- es una miniaturización del pensamiento gringo, un pueblo que piensa que el mundo gira alrededor de él (lo cual, como sabemos, sí es cierto). Lo macro: el gringo cree que él es el centro del universo. Lo micro: Woody Allen considera que él es el centro del mismo.

Esos marcianitos horribles dan risa. Esa idea de los robots serie B. Creo que si yo dibujara robots los dibujaría así. Tengo una parte del cerebro estacionada en un paraje ubicado a mediados del siglo pasado.

Y lo mismo sucede con esta interpretación de la marcianidad, del recientemente fallecido Don Gabriel Vargas:

Los extraterrestres son hombrecillos verdes, con un ojo, antenas y piel escamosa. Quizá no habremos visto un extraterrestre en la vida, pero de seguro son humanoides con rasgos animalescos. Por eso creemos que Dios, de existir, seguramente es como nosotros. Nos agarramos de lo más cercano, y creo que en ocasiones eso es una gran equivocación. (Por cierto, ven acá la foto de uno de los originales del Génesis de Robert Crumb. Si les interesa este tema sobre la caracterización de la divinidad, pueden leer el texto que, sí, yo también escribí sobre el libro de Crumb. También en Enfermedad Social)

Bueno, si los gringos piensan (fantasean con, diría yo) que los extraterrestres vendrán a acabar con el mundo y la especie humana empezando en Nueva York o Washington, los mexicanos -o por lo menos Don Gabriel Vargas-, considera que vendrían a echar cotorreo a una cantina:

También, cómo no, los marcianos serían totalmente capaces de utilizar el lenguaje local. “Ya comí, ya bebí, ya no me hallo aquí”, dice el marciano, de nombre Kakiko Kukufate:

Apenas recientemente estuve releyendo algunos de los tomos que Editorial Porrúa editó con varios episodios de la Familia Burrón. Me encantaron. La historieta me había dejado de gustar pero por causas ajenas a ella. Lo explicaré en el siguiente post, que, inevitablemente, versará sobre Don Gabriel Vargas y Carlos Monsiváis.

El 25 de mayo pasado falleció el maestro Gabriel Vargas, creador de La Familia Burrón. La noticia generó reacciones diversas. Aquí


El Comics Code Authority mexicano (parte 2)

May 1, 2010

Estando de vacaciones hace unos meses, me di cuenta de que Jorge Cavazos, autor de Caballo Negro, se encontraba en medio de una discusión con alguien sobre el tema de los webcómics versus el cómic tradicional. Le pregunté de qué se trataba y me mandó el link a una twittpic en la que aparecía tooodo el debate hasta ese momento con gente del conocido Estudio Ka-Boom. Lo leí con calma hasta que me perdieron. Posts larguísimos, posturas inamovibles. Vi a Jorge muy bien, con muy  buenos argumentos, pero ni por él me pude quedar a ver toda la discusión. “Tú haces uno de los webcómics más chingones de este país. ¿Qué te importa lo que crean ellos?”.

Lo que se fue volviendo evidente durante el debate es el franco mesianismo de Oscar González Loyo: él marca la línea, él palomea y tacha, él propone la agenda, él siempre tiene la razón, él otorga validez, él descalifica y descarta. Y sobre todo, niega que esté haciendo todo eso.  Por eso es difícil entrar en esta discusión, pues de antemano es evidente que se discute con una pared. Ante los cuestionamientos, siempre tiene una respuesta favorable a sí mismo. Uno de sus últimos recursos ha sido sacar a relucir su currículum. Como un licenciado, pues. Esa reacción me recordó a Tony, el arcaico y patético caricaturista de la Lucha Libre, a quien no le da pena recordarle a quien se deje que él es el caricaturista que sale en las luchas.  Desde hace años, en el gremio se sabe, se comenta y hasta se hacen chistes sobre la cualidad sectaria de Ka-Boom: Oscar es el líder, tiene sus seguidores y continuadores quienes cierran filas a su alrededor, y como todo miembro de una secta, tienen el cerebro lavado. Pero, ya saben, no es cierto.

En mi post anterior comenté que puedo vivir sin noticias suyas. Y así es. ¿Para qué entrarle al tema si además los muchos comentarios en su blog y en el de Nathaniel Hornblower han nutrido de distintas formas la discusión? Pues porque aunque en primer plano se está discutiendo a un dibujante de cómics, de fondo el tema es el cómic mexicano en sí. Me llamó mucho la atención que de acuerdo a las ideas que expresa, de un manotazo y desde su pedestal, echa para afuera a muchos comiqueros que también están/estamos haciendo nuestro trabajo.

Y sin embargo, nadie necesita que un autor que, según me dicen, fue relevante hace dos décadas, le venga a dar permiso para dibujar y publicar. Ni cómo hacerlo. No todos quieren ser el próximo Humberto Ramos. Hay a quien le caga Édgar Clément. A otros les da hueva José Quintero y otros lo adoran. Muchos creemos que en su aparente sencillez, Jis hace unos de los mejores cómics y chistes gráficos de México. A mí me encantan las portadas de Oscar Bazaldúa. Habrá quien tenga en mente dibujar solo bolitas y palitos. Existen seguidores de Oscar González Loyo y hay a quien sus monos nos parecen ridículos. Yo no espero que OGL deje de hacer lo que hace. Al final del día, yo ya crecí y no creo pertenecer a su target. Y espero que los moneros, webcomiqueros, ilustradores y demás, no dejen de producir sólo porque el señor opina que dibujan feo, o que no conocen la industria. Es la opinión de un dibujante de la vieja guardia, y la vieja guardia suele anquilosarse y lanzar diatribas desde su mecedora.

Who farted?

El abanico es amplísimo como para concentrarse en un solo dibujante. Da mucha risa que se crea que si uno critica a alguien, es por envidia. Vamos, seamos serios, ¿en verdad se creen eso? Restémosle crema a nuestros tacos. No mamemos. Tenemos la piel muy delgadita. Qué tal el anónimo que escribió en el blog de Nathaniel H. lo siguiente: “¿Troll O jotito ardido? Estás pa’l pito! VALES PURA PINCHE VERGA!!”.  A mí también ya me llegó mi karmafan, quien me explicó que:

un “Nerds” domina el mundo con su tecnología…

…no se rían, así lo puso. Lo malo es que no entiende cómo funciona la “tecnología” de un blog, y me comentó eso en el primer post de mi blog, no en el que habla de OGL. Den click aquí si quieren (SI QUIEREN) leer su comment. Luego de leerlo, pensé: “pobre güey, trataba de defenderse y de defender a su ídolo y nomás me dio la razón”.  De una vez les aviso: en nombre de una supuesta tolerancia, muchos se callan sus opiniones. Lo que opino de los lectores de OGL es lo que puse en mi post anterior. Y habla del trabajo de los Ka-Chunes, which is definitely not my cup of tea. ¿Ofendí a alguien? Bueno, ni modo.

Aunque a veces he entrado a comentar en el blog de Nathaniel H., no lo hago muy seguido. En general lo hago para echar desmadre. ¿Por qué? Porque lo que ha pasado con su blog es casi lo mismo que sucede en el de OGL: comentamos a favor sus cuates (bueno, en el de Chafatrón Sr. hasta sus familiares). No es sano chuparse los pitos entre amigos, amigos. Ni olernos los pedos. Comics are eating themselves. Lo muy malo es que a veces entre el bando que apoyo hay gente que opina igual que el anónimo que mencioné arriba, con sus faltotas de ortografía e ideas apresuradas,viscerales. Buh. Todo esto le resta seriedad al tema. PERO no pretendo que dejen de comentar. ¿Quién chingados soy yo para poner reglas? (Eh, sí, soy un mamón. Además, entré al blog de OGL a decirle que no se dice “en base a”, pero hasta donde me quedé, no subió mi comentario; obvio, si no le gusta la crítica)

Mi post anterior mereció la siguiente observación de parte de OGL:

Para que vean cómo se expresa de mis lectores, como fue “incluído” (sic) en el medio y sus gustos personales con los cuales quiere certificar un estilo. Aquí es respetable lo que dice sobre su opinión de Karmatrón, pero en lo que no estoy de acuerdo es como (sic) se expresa de mis lectores.

Oscar, tus lectores deberían de saber defenderse solitos, no seas paternalista. Sabes que la cosa es contigo. Ahora, si estás leyendo esto, ¿qué onda, esta vez sí vas a comentar sobre tu muy descarado plagio de los Transformers en los ya muy rebasados años ochenta? ¿Por qué has hecho chambas para Los Simpson (no “Los Simpsons”, como les llamas tú) si ellos hacen parodias de productos y personajes de la cultura pop, cuando tú a la primer parodia que te hacen a ti y a tus lemmings saltas a amenazar con demandas legales?

Preguntas para consultar con la almohada:

1. ¿No es válido criticar a la audiencia de un tipo de cómic? ¿Por qué?

2. ¿Descalificar a quien critica sí aporta algo?

3. ¿El cómic necesita un guía que lo lleve a su idea de lo bueno?

4. ¿La creación de un Instituto Mexicano del Cómic le serviría de algo al cómic mexicano?

Y ya, fin. Para mí, el tema ya se agotó. Hay que dibujar cómics. Los temas retros son para los blogs retro.


El Comics Code Authority mexicano (parte 1)

April 17, 2010

Hace ya unos cuatro años escribí esto en mi ahora abandonado blog de Myspace:

El año que viene cumpliré aproximadamente 10 años de dedicarme “profesionalmente” (esa palabra siempre debe ir entrecomillada) a la ilustración. Todo comenzó con una chamba que una antigua amiga -también ilustradora en ese entonces- no podía entregar a la editorial Sayrols y que me cedió, dándome mi primer oportunidad en el medio editorial. Fue como mi patadita de Raúl Velasco.

Antes de eso no había publicado en ningún lugar que imprimiera sus páginas a color. Mi medio natural había sido el de los fanzines, en donde la carencia de medios nos orillaba a sacar todo en blanco y negro y mal fotocopiado. Hoy es diferente, los fanzineros actuales tienen una gama de posibilidades más amplia.

Gracias a Ricardo Peláez, parte del entonces aún vivo Gallito Inglés, conocí a la banda con la que rolé durante esos años. Se llamaba La Bacha, y casi todos eran salidos de un taller de cómic que los del Gallo habían impartido en algún lugar. Yo nunca he estudiado formalmente algo que tenga que ver con el cómic, ni he estudiado arte, artes gráficas, grabado escultura ni punto de cruz. Mi instrucción siempre ha venido de mis cómics y revistas y de mi propia inventiva. Por eso creo que yo era más un añadido al grupo que otra cosa

Con La Bacha teníamos “juntas”, que más bien eran pretextos para juntarnos y comer pizza, beber cerveza y fumar (we were still youngsters, almost kids) y, de paso, planear la salida del primer número del fanzine que estábamos craneando y que eventualmente se convirtió en un zine dual en el que presentábamos cómic y literatura, y que se llamó Chomi-Chómiks/Lisérgica. Ahora cuando hojeo sus páginas de papel revolución (impresas en el rizógrafo del papá de la chica que ya mencioné) suspiro y me da risa la inocencia de jóvenes que nos impulsaba a hacer algo así. Ya teníamos ideas, algunos ya estábamos amargados y teníamos claro hacia dónde queríamos dirigirnos. Pero no deja de ser material muy naïve.

En medio de la batalla por lograr sacar el número uno, alguien del grupo conoció a Luis Gantús, quien estaba en el equipo que organizó la primer convención de cómics del DF, la Conque. A Luis le interesó el proyecto y nos invitó a estar en una conferencia sobre publicaciones independientes. Todavía no sacábamos ni el issue number 1 y ya formábamos parte de la primer ComicCon defeña. Luego, por una de esas cosas extrañas de la vida, terminamos dando autógrafos a quien nos los pedía. Y había gente que espareba que sacáramos ya nuestro primer ejemplar. Nos colgamos tanto que antes nos invitaron a otra convención que nosotros sacáramos el fanzine.

El güey que se aventó a hablar en público fui yo. No sé por qué demonios, pero lo hice. Y me tocó compartir la mesa con uno de los creadores de Karmatrón. Había en el público quien hablaba de Karmatrón como un paradigma de la autopublicación -lo que es cierto- y como uno de los cómics mexicanos más influyentes en la historia -lo cual es un deseo, pero no un hecho. Yo sacaba cuentas y todo me indicaba que para muchos de nosotros (la generación de escuincles a la que pertenecíamos los de La Bacha), había más influencia directa del cómic underground como Crumb, de Rius o escritores como Burroughs y Bukowski que de Karmatrón que, perdónenme, pero fue y sigue siendo un cómic hecho por y para nerdazazazos, los más geeks.

Y lo dije. Con el creador a mi lado agarré el micrófono y espeté una sarta de dislates ofensivos y ácidos en contra de Karmatrón… “hemos leído más el Video Risa y el Simón Simonazo que a Karmatrón”.

No me dio pena, no me sentí mal, lo adrerecé con malas palabras y volteaba a ver al creador de Karmatrón mientras lo decía (¿cómo se llama? no me acuerdo). Me bajé y me sentí Patrick Bateman después de hacer su trabajo: exhausto pero orgulloso.

Tenía entonces 18 años. Lo volvería a hacer, pero con más elegancia. Eso sí, antes de “madurar” (otra palabra que siempre debe ir entrecomillada) cometí otras tropelías. Luego les cuento.

Con el tiempo me enteré de que el tipo de la mesa de discusión había sido Óscar González Loyo. No le pregunten, seguramente no se va a acordar.

Un día, echando un vistazo en ComiCastle -of all places-, encontré un número del relanzamiento de Karmatrón. Lo compré para ver si el tiempo había cambiado lo que opinaba de él. Igual y hasta lo disfrutaba. Lo que sucedió es que lo hojeé y confirmé que el estilo de dibujo de OGL me sigue pareciendo, a secas, ñoño. No pude leer nada. Está arrumbado en una caja con otras revistas. Puede estar bien dibujado, pero, por poner un ejemplo, disfruto mucho, muchísimo más un solo panel de Gary Panter que las obras completas de él, sus alumnos y continuadores. As just as simple as that.

De lo último que me había enterado hace años fue de que su estudio era el que maquilaba el cómic de RBD. Puedo vivir sin noticias suyas, pero por medio de un colega me enteré del dato. “Claro, quién más podría hacerlo”, pensé.

Tengo una opinión personal del trabajo de OGL: no representa, de ninguna manera, al cómic que me interesa. No digamos al cómic mexicano. Al cómic, en general. Representa un estilo muy particular, para un público muy definido. Si me preguntan, así identifico al público lector de los cómics de González Loyo:

Bueno, y a su creador también.

No voy a rematar lo que digo con un “…pero respeto lo que hace”. Es una frase simplona, porque no puedo respetar a alguien cuyo eslogan es “una explosión de imaginación”. Vamos, ¿quién creen que soy? ¿Ralph Wiggum? Desde que Karmatrón apareció en los puestos de periódicos en los años ochenta, no me gustó. “Se están pirateando a los Transformers”, pensé en cuanto vi el título. Mi mente estaba absorbiendo muchas cosas y Karmatrón pasó sin pena ni gloria. Seguí leyendo mis libros de Rius, el Memín Pingüín, la Familia Burrón y mis viejos ejemplares de La Garrapata. Karmatrón fue influyente en alguien más, en mí, definitivamente no.

Tengo una opinión bien sustentada, según yo, de lo que representa para el medio de los cómics. Poco a poco la iré deshebrando en unos cuantos posts. Espero no aburrirlos.

Preguntas para consultar con la almohada:

1. ¿Gary Panter dibuja mal?

2. Si un dibujo “bien dibujado” no te hace sentir absolutamente nada, ¿qué sucede ahí?

3. ¿Solo deben poder expresarse los virtuosos?

4. ¿El cómic definitivamente es solo para ñoños y enanos mentales?
Y de paso, no olviden visitar Literatura gráfica, mi columna de crítica y reseñas de cómics, novelas gráficas, webcómic, fanzines y demás materiales gráficos en el renovado website de Replicante.


Debo revivir este blog…

April 15, 2010

Están avisados

…y así será.


El dilema de Villarreal

January 11, 2010

Nueva novedad editorial:

De la autoría de este señor:

Ejem, y con prólogo de un tal:

Para mayor info pueden visitar el site de Ediciones Sin Nombre (que parece diseñado por un fanzinero de los años 80). Dice José María Espinasa que “Se distribuye en donde se puede, lo hace Tinta Roja (ex Juan Pablos), creo que en Educal a fin de año dijeron que no a las novedades, en Gandhi, en algunos FCE, en algunos Péndulos y en algunas librerías chiquitas Conejo Blanco, por ejemplo, en Guadalajara no se si hay alguna, pero le pregunto a Mariela”. Esperemos la respuesta de Mariela.


FaIL

December 9, 2009

Hace ya varias semanas, estuve en Guadalajara, invitado para presentar el número de cómics de Replicante en una convención de cómics en Tlaquepaque. Lo sucedido en mi corto viaje, me hizo concluir que más hubiera valido esperarme a la FIL que simplemente irme a pasear a lo güey. Aunque, como siempre, valió la pena por ver a la banda de allá.

La supuesta convención resultó ser un fiasco: terminó siendo un bazar con menos de diez puestos, todos, pero TODOS con mercancía relacionada con el Manga (aunque no vendían manga, sino solamente parafernalia). Ni siquiera había cómics de superhéroes. Mucho menos, cómics que sí me interesaran. Estaba claro que Replicante, Roger Villarreal y yo, estábamos de más allí. Lo mejor que nos pasó fue irnos a comer a un restaurant buenísimo y mandarnos a imprimir unas playeras en un puesto.

Un tipo -bizco- que conocí en el hostal donde me hospedaron, iba a “cubrir” el concurso de cosplay que iba a haber. Le comenté que yo había entrevistado a Inglaterra Martínez (la entrevista la pueden leer acá), y me dijo algo así como: “sí, Inglaterra está bien, pero su carrera ya fue”, todo, con un aire de autosuficiencia y pedantería más ridículo que molesto. Estaba claro que el geek era un especialista. Me sentí en una escena de Art School Confidential.

Como se puede apreciar, las cosplayers rinden homenaje al Bicentenario. El Modelo "Allende" ha tenido gran aceptación

Según esto, se trataría de un certamen internacional, pero solo vimos unas 7 cosplayers deambulando y tomándose fotos. Nos dio risa la enjundia del fotógrafo que aparece acá arriba, pues hasta parecía profesional. Se tomaba demasiado en serio a sí mismo: casi casi se tiraba a la fuente (sin agua, como se puede ver) para lograr la mejor toma. Lo apodamos “el LaChafelle”.

También estaba esta salita para los gamers:

Vienen a las concenciones a hacer lo que hacen en sus casas

Y, en una salita, tenían colgada lo que se conoce como “obra”: cuadros pintados por lectores de manga, casi todos bien gachos y mal hechos, todos muy kitsch. La mejor “pieza”, en la opinión experta de Roger y su servidor, fue esta:

¿La cajetilla de Delicados forma parte del concepto de la pieza o algún bromista la insertó allí?

“Bola del desierto”. Ja.

En el auditorio donde íbamos a ofrecer nuestra magna conferencia, había un par de dibujantes dándole tips a los artistas emergentes. Ya debía haber empezado nuestro choro y ellos seguían ocupando el lugar. Estaba claro que ni íbamos a dar nada, pero del organizador ni sus luces. Nos metimos al auditorio a que Roger roncara como sólo él lo sabe hacer.

¿Conoce ud. a este tipo?

Y mejor nos fuimos de ahí.

El último día, antes de irme, estuvimos Roger y yo en su departamento, platicando. Me platicó de la canción cardenche, un tema del que ha escrito en su blog. Roger tiene a la mano el caset al que se refiere en su post. Me advirtió: “no me gusta escucharlo porque me dan ganas de llorar”, pero de todas maneras lo puso. Hace muchos, muchos años que no me estremecía como ese día. Antes de culminar, mejor escuchen de qué va la canción cardenche:

Las voces en el departamento de Roger sonaban potentes. Sentí un nudo en la garganta y también quise llorar. No sé si se perciba lo mismo al escucharla a través de YouTube y de una computadora, y por eso les recomiendo buscar alguna grabación para ponerla en su casa. Seguramente sentirán la misma desolación que sentí yo al escuchar esas tristes voces. Yo estoy buscando algún disco pero aún no lo he encontrado.

De repente, Roger se puso de pie y dijo: “mejor ya lo voy a quitar, porque se me van a salir las de cocodrilo”. “Sí, mejor, güey”, le contesté, y mejor continuamos la plática.

Por estas cosas, valió la pena el viaje.

Si les interesa, pueden leer una vieja crónica mía de mi anterior viaje a Guanatos, en mi difunto blog.


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